sumisión


ARRODILLAOS
... menos tardaré yo en obedecer que vuestra señoría en mandar.
DON QUIJOTE

CIUDADANO: El habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejerciéndolos, en el gobierno del país.
SÚBDITO: Sujeto a la autoridad de un superior con obligación de obedecerle.
SUMISIÓN: Sometimiento de unas personas a otras. /// Sometimiento del juicio de uno al de otro. /// Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones.
SUMISO: Obediente, subordinado. /// Rendido, subyugado.
SERVIDUMBRE: Trabajo o ejercicio propio del siervo. // Sujeción grave u obligación inexcusable de hacer una cosa.


RESISTIR: Oponerse un cuerpo o una fuerza a la acción o violencia de otra. /// Oponerse, no ceder a la voluntad de otro.
REBELDE: Que se rebela o subleva, faltando a la obediencia debida.
DESAFECTO: Que no siente estima por una cosa o muestra hacia ella desvío o indiferencia /// Opuesto, contrario.
DESAFECCIÓN: Mala voluntad... garantizada, Ministro de Lo Que Sea. Sí, que como SÚBDITO le hablo, que no Ciudadano que usted me quiere. Súbdito porque me sé bajo su poder -que es grande- pero no puede evitar, mire por dónde, que no le estime. Que no sea como el perro cortijero que recibiendo palos aún lame la mano que se los propina y, a veces, hasta la conduce a su propio lomo. Que el miedo que usted y sus esbirros me produce me haga hacer lo que no quiero es una cosa, pero que haga causa común con usted y lo que representa... ¡Y, una mierda! Excelente Señor de Lo Que Sea.
EL BOBO DE KORIA












humanos menos humanos

El mundo cambia. Los seres humanos se degradan. Se devoran unos a otros, se ignoran, se odian. Hay un camino elegido que segrega y separa, que hunde y encumbra, que entierra y crea...Crea, algo que no tiene que ver con aquello que una vez fuimos. La calle esta llena de señales. Nadie, se preocupa por nadie. Mirar para otro lado se ha convertido en un recurso justificado, perdonado, por quién establece normas y conductas. De esa forma, se premia la ignorancia, la falta de heroísmo, las conductas anodinas y rendidas.

La mediocridad campa a sus anchas. Y a nadie le importa, ya que ese era el objetivo, convertirnos a todos en una gran masa de mierda putrefacta educada para odiar y envidiar a cualquiera que se atreva a  destapar el disfraz común que nos reviste.
Parece que el objetivo es ser el más cabrón, el más borrego, la más vil, o la más despechada. Se entrega púlpito al más loco o la más desquiciada, al más ambicioso, o la más ruin. La locura parece no tener fin.

Este comportamiento, aceptado por casi todos, convierte la existencia en la travesía de un páramo terrible, donde alimañas demasiado parecidas a nosotros mismos, acechan con las garras afiladas, pendientes a la vez de las nuestras. Con la atención distraída, rendidos los pensamientos propios, es fácil, justificar lo injustificable, creer en lo increíble, y reforzar la existencia de un estado-mentor que trabaja para construir un andamiaje ideológico que lo sustente y distraiga la atención de lo verdaderamente importante, la visión de un enemigo, personificado en él mismo.

La calle es una jungla. todos miran hacía otro lado, automovilistas enloquecidos atropellan a desgraciados, dejándolos abandonados en las cunetas. Huir, para que su mundo de mierda no se derrumbe. Con esa idea incrustada en el cerebro, ¿Quién está a salvo? Mensajes de una inhumanidad aplastante nos rodean:
 En los bares: El WC solo para clientes. Por poner un ejemplo. Es muy dañino lo que esconde esa frase aparentemente cargada de razón. No voy a explicarlo aquí, cada cual que saque sus propias conclusiones.

La rendición esta cerca. Y la aniquilación de quién defiende otro modo de vivir también. Pronto no habrá noticias, ni siquiera para entretener, de quién se enfrente de una u otra forma a tan terrible estado. Porque rendidos nos habremos convertido en esas máquinas, a las que siempre creímos controlar.

el reverendo Yorick.

el ajedrez

recojo las figuras gastadas en su caja
manoseadas en el tiempo
que plantó su pátina a costa de sus brillos

el tablero de igual modo palidece día a día
me resulta difícil saber como llegó a casa
como herencia trasnochada
como hallazgo casual en algún contenedor

lo cierto
es que aquí está
blancas o negras
en la partida eterna
del juego de la vida y la muerte
dualidad festiva que ayuda a que el miedo no se instale
de por vida

siempre pierdo este juego
la sonrisa vencedora de mi contrincante
me invita inmisericorde a reflexionar
sobre porque templo las cuerdas del tiempo
colocando unas figuras  en un tablero
y enfrentándome a un juego
en el que sé
volveré a perder

sufro por dentro mis derrotas
porque observo las figuras caídas
arrebatadas del tablero
como si fueran hijos entregados al dictador

en mi pensamiento durante la partida
cito a la batalla a los peones
mentando sus nombres
invento linajes raídos
para unos luchadores desesperados
que obedecen a sabiendas
de mi estigma de perdedor

en su combate defienden su vida
frente a un opresor
carente de razones cuyo fin consiste
en arrebatarse el tablero
como en la pura realidad

ganan los de siempre
pierden los de siempre
como en la pura realidad
donde del mismo modo
no nos cansamos de recoger muertos
que sin rostros agonizan en la tierra de nadie
ajenos a las manos gigantescas
que sujetándolos por los hombros
los colocan de pie
a lo largo y ancho del tiempo
en una partida que esta muy lejos
de llegar a tener fin


el reverendo Yorick.

¿Alguien sabe algo de un tal Truman Capote?

Cuando leí: A sangre fría. Recuerdo perfectamente el impacto que me produjo aquel texto. Encontrarme desnudo ante la mente de los asesinos, reconociéndolos como personas normales, que de las misma forma sacaban de todo juicio,  su propio comportamiento.
 Lo peor de todo, eran los desvelos del narrador, al enfrentarse a hechos demasiado humanos, como para  hacerse el indiferente. Dicen que Truman Capote quedó marcado de tal forma, que su propia vida, eclipsada, caminó sin remedio hacía su fin. A mí, no deja de sorprenderme la naturalidad, con la que el autor se enfrenta a los hechos, y sobre todo a los protagonistas desquiciados, cuyo comportamiento sugiere, algo peor, que se intuye en las sociedades en las que vivimos. Sociedades que empujan sin pudor a una infelicidad programada, cuyo objetivo siempre es: que una vez aceptada esa infelicidad, se camine detrás de unas miguitas, sobras, o limosnas calculadas, que nos obliguen a seguir siempre una senda marcada.

Hoy, no he podido evitar, la visión demencial y calculada que hacen las televisiones y periódicos sobre un supuestos asesinato de dos niños a manos de su padre. El juicio, emitido casi en directo, se convierte en una ejecución pública de un individuo anodino, que se parece demasiado a cualquiera de nosotros. Su sufrida esposa, y madre de los niños, victimada sin pudor ninguno, rebosa puridad, en los retazos de juicio que nos muestran, y donde claramente se está sentenciado a un tipo cualquiera, que como digo, se parece demasiado a nosotros mismos.
De antemano, se muestran sus miserias cotidianas, representadas en alguien carente de atractivo alguno.
 Se recuerdan vagamente comentarios dispensados por el sospechoso sobre si mataba a este o a aquel. Sobre este punto sería curioso colocar micrófonos en los vehículos que a diario invaden todas las carreteras del país, y donde se oyen insultos, amenazas, y se hacen gestos amenazadores constantemente, sin que ninguno de ellos formara parte de prueba alguna ante ningún juez, a los que su toga no libra de incurrir en el mismo vicio.
Las imágenes del juicio, al que sospechosamente, acuden muchos medios de información, y las horas que las televisiones le dedican, hacen pensar en una cortina de humo, una cortina que inevitablemente tapa las carencias y distrae a las audiencias de problemas más serios. Ni más ni menos que una sociedad abandonada por sus gobernantes, sometida y sumisa, que aplaude el espectáculo de ser representados  y defendidos por el estado de lo peor: de una calaña inexistente. Simples gente de a pie, llevados de la mano por unos problemas que nos acucian a todos: el desamparo y la fragilidad de una vida que es mentira.

Nos vende una seguridad, que no existe, que finge preocupación por nuestra salud, nuestros hijos, nuestros derechos, nuestra educación, y que luego, no defiende ningún atisbo de mejora o implicación.  La verdad, es que estamos abandonados, engañados, sometidos, y convencidos de un sistema que no existe, que es imperfecto, y que ante cualquier duda nos sumerge en burocracia caníbal, que antes de resolver cualquiera de nuestros problemas, nos habrá engullido, preparando un engaño para poder mostrar ante las cámaras.

Por eso se echa de menos alguien como Truman Capote, que coloque un punto de inflexión y de denuncia, que a través de unas líneas supuestamente inocentes, nos coloque ante unas víctimas y culpables que somos nosotros mismos, manipulados por otros. Alguien que mediante el estudio sistemático de la culpabilidad, nos demuestre fríamente, que nadie está a salvo de matar a nadie, mientras sigamos sujetados por unos pilares sociales enfermos que encubren los verdaderos motivos, entroncados con la fragilidad humana...

ALMEJAS Y OTROS BIVALVOS





-¡Achís!
-Eso es de fumar, aseveraba mi abuela.
También atribuía, sin pestañear, a mi tabaquismo, la aparición de un orzuelo, un panadizo o un gripazo de guardar cama. Estoy seguro de que si un camión me hubiese atropellado, su invariable diagnóstico habría sido: ¡De fumar!
Como mi pobre abuela, también la OMS, cuando desconoce el origen de una enfermedad, no duda en atribuírselo al tabaco. Así, se convierte el tabaco, que bueno, bueno, no es, en un cajón de sastre donde cabe cualquier patología cuando no saben de dónde proviene.
Los “sabios” acaban de descubrir que el origen de los cánceres de colon, páncreas, garganta, cervicales, laringe…en muchos casos, está estrechamente relacionado con las almejas pertenecientes, como es sabido, a la familia de los bivalvos, lamelibránquios o pelecípodos.
Perpleja se quedaría mi abuela (Q.P.D.), como me he quedado yo, aficionado a las almejas desde mucho ha. Máxime ahora, cuando el especialista me las recomienda encarecidamente dentro de la dieta que me ha impuesto acorde con las múltiples patologías que padezco dada mi avanzada edad y, por qué no decirlo, dado el poco esmero que he puesto nunca en el cuidado de mi ruinoso cuerpo, basándome en la teoría de que a la tumba hay que entregarle un cuerpo hecho cisco. Pero esta es otra historia.
¡Qué dilema! Cómo sustraerme a las almejas, tan presentes en nuestras vidas. Máxime cuando pertenecemos a la cultura mediterránea. ¿Cómo evitar la tentación de saborear almejas de Sanlucar de Barrameda; las de Carril; los deliciosos mejillones de roca de nuestra Valencia, sin menoscabo de las exquisitas variedades del interior o de secano, que tan poco tienen que envidiar a las costeras.
Porque, vamos a ver, quién se sustrae a la tentación de degustar la almeja de Catherine Zeta Jones. Michael Douglas, su esposo, cayó en la tentación y la Zeta le transfirió el virus VHP.
¡Qué cosas!

EL BOBO DE KORIA



Mortadelo y Filemón


¿Quién no ha jugado cuando era niño a imitar a los héroes de las películas, o los tebeos con otros niños?

Cuando yo era rapaz, todos los niños, cuando salíamos del cine, durante el camino a casa, o en el recreo, inventábamos juegos, basados en lo que habíamos visto o leído  Si la película había sido de Bruce Lee, ¡pues hala! todos a lanzar patadas y gritos de karate. Si había sido del oeste, corríamos haciendo grupos, persiguiéndonos imitando el relincho de los caballos y el sonido de los disparos, mientras apuntábamos con el dedo índice, y el pulgar levantado.
Los juegos podían ser de cualquier cosa que hubiéramos absorbidos y azuzara nuestra imaginación.
Luego, nos haríamos mayores, y todos esos juegos quedarían atrás...Bueno, para casi todo el mundo.

El otro día leí una noticia en un periódico local, que me hizo pensar seriamente, que algunos no superan esa etapa del juego, y viven atrapados con gusto en la imitación perfecta de sus admirados héroes.

La noticia decía, que dos policías estaban heridos, después de ser atropellados por su propio coche.
Sí, sí, no se rían, que el asunto es muy serio, sobre todo viniendo de unos tipos que como herramienta de trabajo, utilizan una porra y una pistola dotada con quince balas.
Los muchachotes, patrullaban por un pueblo, cuando observaron una puerta de garaje abierta. Con la sagacidad y certeza que los caracteriza, metieron el coche en la rampa, para evitar que nadie saliera, a continuación, pusieron el freno de mano y se bajaron del vehículo con la intención de echar un vistazo. Lo que no se esperaban los agentes, es, que el coche se soltara del freno, y los empotrara contra la pared del fondo del garaje.
Inmediatamente de leer esto pensé: -Esto, seguro que ya lo ha dibujado el genial Ibañez- Y claro, deduje a que jugaban los dos muchachos cuando eran pequeños, hasta tal punto enfrascados, que cuando crecieron decidieron hacer lo mismo, y seguir imitando a sus geniales héroes. Ya los han adivinado: Mortadelo y Filemón. Lo que hubiera dado por pasar por la puerta minutos después del auto-atropellamiento. Si se leen la noticia completa, observaran los esfuerzos del periodista para convencernos de lo abnegado y profesional que son estos chicos, que dicen estar de baja, recuperándose de las roturas y contusiones. Aunque yo creo, que más bien estarán pidiendo destino en Euskadi, o mejor aún en Bosnia. Allí donde no los reconozca nadie.
No he podido evitar acordarme de aquel genial primer episodio de la serie: "Los hombres de Paco" Solo el primero, el resto parece estar hecho para lavar la cara de aquella sátira magnífica. Cuando lo vi en televisión, pensé que aquello no podría durar mucho en pantalla. De vez en cuando hay que recordar, que todos somos humanos, y de la misma forma que se reparten carnés de conducir a troche y moche, sin pensar ni  preocuparse mucho por a quién se lo dan. Se admiten en estos cuerpos a verdaderos cenutrios, que tarde o temprano acaban dando la nota. Me guardo el recorte del periódico por aquello de que la realidad, siempre supera a la ficción.


dedicado a IVÀ y Francisco Ibáñez.


Yorick.

tribus urbanas: las abuelas periquito.

El concepto de "Tribu Urbana" nació, en el fondo, con la intención de catalogar, controlar y ningunear, los gustos, ideologías o tendencias, más o menos sociales de la juventud. Así, mediante sencillos estudios, era fácil saber, y manipular, mediante consumo dirigido, las imberbes ambiciones juveniles.
Aunque lo curioso del asunto, es, que estas tribus urbanas, son  observadas con lupa por otras tribus más peligrosas, camufladas en cualquier resquicio de nuestro andamiado y perfecto estado.
Es fácil para ellos, ridiculizar a chavales melenudos, portadores de crestas, eternos melancólicos de tendencia suicida, etc. Sin embargo, sin pudor ninguno, los bienhechores sociales, no dudan un instante en disfrazarse de curas, de estirados engominados porta-trajes, de marineros en tierra, etc. Por no hablar de cuando deciden rizar el rizo, y se apuntan a grupúsculos folcloristas, cuyo denominador común, son unos ridículos trajes, supuestamente regionales, plagados de colorines, que parecen confeccionados con retales de cortina, o con saldo de una fábrica de papeles pintados. Sí, vivo en una ciudad mediterranea. Pero el asunto es el mismo, si lo hiciera en el Bierzo, o en las alpujarras. De esa guisa, organizan desfiles y reuniones, pletóricos de orgullo, vestidos de payasos, mientras miran con desprecio a los cuatro chavalitos punkies que beben una litrona en un banco del parque.
En estas apreciaciones tribales, el asunto del poder excluyente, siempre está presente. La complicidad de ese pueblo ruin y colaboracionista es innegable, dada su escasa capacidad de pensamiento. "Los ciudadanos de bien" miran con recelo y desprecio a sus propios hijos, mientras reciben con satisfacción una caricia de sus amos en sus serviles cabezas, y se apuntan sin pudor, a las "tribus urbanas" que les interesan, las que lanzan vivas al Rey, las que encumbran a santones y religiosos, la de la "meca" de la estupidez reflejada en el fútbol.
Una de mis favoritas, y de la que no puedo evitar la tentación de dedicar unas líneas, es la que yo llamo: "las abuelas periquitos" Esas señoras portadoras de unos cortes de pelo afilados y atrevidos, no dudan en teñirse el flequillo o las guedejas afiladas, de colores chillones, y cuya única idea en la vida, parece ser hacerse las desentendidas, colándose en todas las tiendas ante la cara de de sorpresa de los que supuestamente las precedían en el turno. Con un desparpajo, y una frescura terrible, caminan por el mundo arrebatadas y terribles, formando parte de ese movimiento tendencioso llamado "Necionalismo" que tanto daño hace a sus propias famílias, donde sus hijos y nietos son catalogados como "tribus urbanas" Sin que su madre o abuela se percaten  mientras miran con rechazo y los hijos de sus vecinos. Pensando que los suyos... siempre son mejores.


el reverendo Yorick.

4x4


Es fácil observarlo en cualquier semáforo de cualquier ciudad, si hay diez coches esperando a que la luz verde les de paso, probablemente, siete de ellos, serán enormes todo terrenos.
Es sencillo comprobar como hace un par de años, era difícil ver un noticiario, o leer un periódico sin que se hiciera referencia a un trágico cambio climático. De esa expansión al miedo a la desertización, o a la llegada de un nuevo periodo glacial, se observaron unos cambios en la publicidad automovilística.  Todas las marcas, se desvivían por colocar en el mercado vehículos híbridos, económicos, o limitados en el consumo de energía. Por ninguna parte aparecieron entonces anuncios fomentando el transporte público, ni hubo reducciones en sus tarifas, ni nadie, desde ningún púlpito, aconsejaba ponerse de acuerdo con vecinos o compañeros de trabajo para compartir el coche, como ocurría de forma natural hace unos años.
En el presente, cuando la climatología real, se ha encargado de desmentir los pronósticos catastrofistas de un inmediato cambio climático, los fabricantes de coches, han vuelto a lo suyo, a vender un individualismo exclusivista basado en la motorización desmadrada, y por supuesto en el tamaño, ya saben: cuanto más grande mejor. Y para los pequeños vehículos, ante posibles complejos, una subidita de caballos en el motor, y asunto arreglado. Así, como les decía, observar el tráfico en cualquier momento del día, nos puede dar una idea de como hombres y mujeres de cualquier edad, calman su ansiedad, y sus complejos de inferioridad. En el momento en que el insulso muñequito verde comienza a parpadear, observas, como la mayoría empiezan a soltar embrague peligrosamente, para  el rezagado que se atrevió a saltar a la calle durante el intermitente fin de permiso al peatón, o para el anciano, o anciana, que desvalida empuja un carro de la compra, ante la amenaza latente de morir aplastados en la misma puerta de su casa.
Enormes monstruos que levantan del suelo casi dos metros, de aspecto imponentes y agresivos, son conducidos por supuestos congéneres, que no dudan en acelerar a fondo en zonas urbanas, o en utilizar sus terroríficas bocinas para amedrentar viandantes o a viejos vehículos, conducidos por abuelos vetustos, que circulan a la velocidad establecida, temerosos de esos  "panzers" de la modernidad cuyo espacio interior no sirve para dar cabida a los enormes egos de sus propietarios, que ajenos a una realidad más grande que ellos mismos, tallan un porvenir nefasto para el planeta y para ellos, como miembros de una especie, que acabará aplastada por su propia soberbia.
No es de extrañar entonces, la enorme sonrisa que te regala cualquier persona cuando paras ante un paso de peatones, esperando tranquilamente a que este cruce a su ritmo, son presionarlo, ni mucho menos ignorarlo. Algunos, para mi sorpresa, no bajan enseguida, sino que corroboran mirándote a los ojos tu voluntad de esperar a que crucen.
Es terrible, ser víctimas de esta nocivas máquinas, que se instalan en nuestras vidas como imprescindibles, aunque en el fondo, todo el mundo sepa que no es así.
Si algo hay que agradecerle a los años de recesión económica, es precisamente, que gracias a ellos, la venta de estos monstruos mecánicos desciende. De no ser así, quien tiene ninguna duda de que cada hijo de vecino, colmaría sus sueños con un 4x4 aparcado en su puerta....o dentro de su casa.


Yorick.

Torear a los cornudos del pueblo sería más divertido que hacerlo con los toros embolaos

El que nace no sabe donde se mete.

Mi mamá me mima; mi mamá me ama; yo amo a mí mamá.
Mi Estado me reprime; mi Estado me expolia; yo odio a mi Estado.

¿Homo Sapiens u Homo Gilipollensis?

Esos líderes del PP, que sólo ganan en INDESEABILIDAD a los del PSOE por un punto.

DE MUJER A MUJER
Mari, si quieres que te digan piropos, las mejores obras son las de reparación del pavimento. Las de los pisos, como están tan altos, o no te ven o no te enteras de lo que te dicen. El otro día uno tuvo que tirarme un ladrillo a unos pasos para después decirme el piropo haciendo embudo con las manos. Que los sindicatos tenían que ponerles megáfonos, porque si nos...

La Constitución lo dice: TODO ESPAÑOL TIENE DERECHO A SER TAN GILIPOLLAS COMO DESEE. LA LEY LO AMPARARÁ Y DEFENDERÁ ESTE DERECHO HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS.
¿Ves como lo tuyo es normal?

Esos que se ponen morenos a toda costa y luego persiguen a los que tienen la piel un poco más oscura.

De mujer a mujer
Le he puesto a mi marido un piercing en la sien y ya no me pega... vamos, ya no me pegará nunca más.

ESTUPIDEZ: seña de identidad de los humanos.

-La Asociación de Defensa de la Dignidad de las Sardinas en Lata (ADISALA), pedimos que las latas de sardinas sean más holgadas, porque parecemos trabajadores gilipollas en hora punta viajando en metro o en bus.
¡¡¡BASTA DE REPRESIÓN. SI ELLOS LO SOPORTAN, NOSOTRAS NO!!!

En el COPÓN se hizo Jesucristo el último carajillo.

La cuestión del maltrato conyugal es demasiado seria como para dejarla en manos de LOS JUECES.

La liberación de la MUJER será obra de ellas o no lo será.

Banquero EMILIO BOTÍN: BANDIDO DE POSTÍN.

los censos

Mi tía Pepa, en realidad, se llamaba María. Su hija, mi prima Rocío, esta registrada como Rosario. Me lo contaban a dúo mi primo Manuel, y su hermano José, conocido como Pepe. Cuentan que su padre Manolo, al nacer la niña, encargó a un amigo que también había sido padre, que registrara a su hija. Éste, al llegar al juzgado, olvidó el nombre que le había dicho Manolo, y la registró como Rosario, creyendo que hacía lo correcto. Mi primo Pepe, que es guardia civil retirado, y con el que mantengo una relación distante, sostiene que eso es cosa de analfabetos. Él suele darse aires de ministro, que diría un amigo mío, entre su familia, donde el único que estudio era su hermano Manuel, obligado por la polio.

Mi madre y sus dos hermanas, lucen apellidos diferentes. Cuentan que mi abuelo, acudió al juzgado alegre por el vino, y con los pensamientos atrancados, confundió el orden de sus apellidos. Él tampoco sabía leer ni escribir. Mi padre acudió una vez a pedir una partida de nacimiento de mi madre, y comentó el tema de los apellidos con el párroco  Éste ni corto, ni perezoso, comentó, que "estos" eran todos unos brutos y analfabetos. Mi padre le secunda la "gracia" cuando habla del tema. Sin embargo, en su propia familia, sus padres, antes de la guerra no estaban casados, y ya tenían dos hijos, antes de que el franquismo arreglara su situación y les diera un libro de familia.

Todos ellos, mis primos y mi padre, son muy amigos del orden, y parecen bien instruidos en el asunto de los registros de nombres. Yo sin embargo, me siento atrapado en un mundo y una sociedad que sabe de mí, más que yo mismo. Añoro el modo de proceder de mi abuelo y de mi tío, incluso el del empleado del juzgado, que admitía registros por encargo. Ellos desde luego estaban más cerca, en ese sentido, de la libertad, que nosotros, que obligados por un control exhaustivo, fichamos ante el estado en cada uno de nuestros actos. Desvalidos, sucumbimos a este orden ante la misma indiferencia de nuestros semejantes, que sin dudar recriminarían mi pensamiento desafecto.
Estamos identificados por numeraciones demenciales, que nos fichan desde el mismo instante de nuestro nacimiento. A partir de ese instante empezamos a formar parte de estadísticas, listas y archivos, y de los que ya no nos libraremos hasta el momento de nuestra muerte, y aun así, formaremos parte de diferentes censos has vaya a saber cuando.

El control de la población siempre fue una obsesión de los pueblos conquistadores. En nuestros días, a no ser que te "eches al monte" debe de ser casi imposible desaparecer, o librarte de ese control individual al que estamos sometidos. El día en que encuentre la manera de fugarme de los censos y listas del sistema, no dudaré en hacerlo, por mucho que le pese a mi "correcta" familia.



Yorick.