AL PASAR LA BARCA, LE DIJO EL BARQUERO: “LAS NIÑAS BONITAS NO PAGAN DINERO”



Ante lo cual, la presunta "niña bonita" le espetó que ya estaba hasta el moño de tanto machismo cerril y que una pretendida deferencia en ese tono y modo le parecía insultante, tanto para ella como para el género que, muy a pesar suyo, y dadas las circunstancias, representaba. Que los hombres os habéis creído los elegidos de los dioses y que habían pasado muchos milenios desde la Creación y los ovarios le dolían de soportar a todos los estúpidos que habían pasado cerca de ella y que... desde mi padre hasta el Presidente del Senado eran todos unos machistas y salidos y prepotentes y asquerosos.
Que históricamente las mujeres habían tenido que soportar ser consideradas como objetos susceptibles de ser utilizados por los hombres, en el sentido que estos desearan. Que ya era hora de que ellas -las mujeres- tomaran el relevo, y que cuando esto aconteciera, iban a demostrar a los hombres de lo que eran capaces. Que si hasta ahora habían estado ahogadas por el machismo, eso se había acabado  y que ella estaba dispuesta a demostrarlo desde ese mismo momento.
Que estaba ahíta de piropos de albañiles, fontaneros y electricistas, y que ahora,  aunque reconocía que era la primera vez que un barquero la requebraba, también era cierto que esta circunstancia no animaba su odio hacia el gremio de los mismos aunque si en la tirria que de ha mucho sentía por sus oponentes de especie : LOS HOMBRES. Y aunque reconocía que el piropo emitido por el barquero no contenía connotaciones sexuales explícitas y que tampoco veía atisbos -en primera lectura- de segundas intenciones, lo que parecía una deferencia intersexos, no era óbice para que intuyese las terceras intenciones que podían desprenderse del hecho de aceptarle el ofrecimiento de realizar el trayecto sin abonar el precio del billete. Pudiera, el citado barquero, creerse en el derecho de demandar de ella futuras "prestaciones", a las cuales -ella- no estaba dispuesta  a acceder, dado -todo hay que decirlo-, que el remero no era de su tipo ni condición social. Y que era un viejo setentón y arrugado y verde y baboso !!!
Que lo que ella pretendía era hacer la travesía lo más pronto posible porque estaba estudiando para unas oposiciones a la Consellería de Tráfico y que había quedado con su novio Bartolo, el cual le iba a pasar los apuntes de las mismas.Y que su ira le estaba haciendo sopesar la posibilidad de aplazar el viaje porque estaba segura de que la gratuidad del mismo, amén de lo antes expuesto conllevaría la pérdida del S.O.V. (Seguro Obligatorio de Viajeros) y que no estaba dispuesta a naufragar sin seguro, máxime si, como había constatado, la superficie de la laguna estaba picada y dada la fragilidad del bote, los augurios no eran muy halagüeños.
Que su acritud e iracundia no podía ser controlada porque durante toda su vida había/an tenido que soportar los ataques, más o menos explícitos  del Enemigo común: El Hombre.
A lo que el barquero, cuando amainó la borrasca -sólo en sentido figurado-, respondiole a la impulsiva joven: Que el hecho de invitarle a realizar la travesía sin demandarle moneda alguna, no tenía que ver con las, por ella supuestas, libidinosas expectativas que él abrigase sobre su persona. Si bien reconocía que la tonadilla que el Ministerio de Transportes Postreros le obligaba a repetir a toda persona al embarcarse, fuera ésta de sexo cóncavo o convexo, podía contener connotaciones machistas, éste - el Ministerio- lo consideraba una especial deferencia, así como la gratuidad del trayecto, puesto que era un servicio público con cargo al erario estatal y por tanto exento de abono alguno por parte de los ciudadanos, o ciudadanas, que se viesen obligados a realizar el susodicho trayecto. Y que sentía no poder darle la opción de posponer el viaje. Y que la conminaba a que se sentase de una jodida vez entre los/as otros pasajeros porque le quedaba mucho que remar, dado que la Estigia estaba muy agitada. Y que, como Caronte que se llamaba, estaba harto de realizar esa faena y que ansiaba jubilarse de una puñetera vez. Eso sí, que le perdonase el léxico utilizado pero es que ....Y que siendo el último viaje del día... Y que en todos los embarques le tocaba alguno o alguna cretina que le hacia envejecer. Y que estaba hasta los cojones (sic). Y que por lo que le pagaba el Ministerio de Transportes Postreros...!!!
Y, eso sí, que le perdonasen el lenguaje utilizado, pero es que determinadas cuestiones le sacaban  de sus barquillas y...


EL BOBO DE KORIA

ENTIERRO



“S´han dío p´allá".
TÍA ANICA LA PERIÑACA

- "Esto es la vida. Ayer tan bien, y hoy, aquí"
- "Si que es verdad. Con la ilusión que tenía el martes, cuando hablaba de la paella de conejo que se iba ha comer el domingo, y no ha llegado ni al viernes. ¡Ay!"
- "Y para esto tantas preocupaciones"
- "Y tantos odios y tantas envidias entre unos y otros".
- "Y tanto trabajar. Porque horas hacia más que un reloj. Este hombre ha trabajado mucho. ¿Y, para qué?"
- "Eso digo yo, que en estos momentos, dan ganas de cambiar de vida. De dejar tanta tontería a un lado...y cambiar de vida".
- "¿Dónde te lo has comprado?
- "En Carrefour. Y muy barato, ¿te gusta?".
- "Tienes caspa en los hombros."
- "Hasta en el coño, hija. Pero estoy usando un champú que es buenísimo...."
- "El hermano, no ha venido. Se llevaban mal desde que ...
- "Has visto el vestido que lleva aquella. Es la sobrina. Pues calor no hace para llevar ese escote".
- "Es verdad, y no es tan guapa como dicen. Mucho rimel y muchas manos de pintura:"
- "Dicen que trabaja de secretaria. Y las secretarias....ya se sabe".
- "A mí porque no me gusta hablar, pero dicen que....."
- "No, si cuando el río suena...." (...)
- "¡Lo que es la vida Mari!, desde los dieciocho trabajando de ebanista. Que era el mejor de la fábrica. Siete dedos se le llevó la "tupi". Y fíjate el ataúd que lleva, que parece que se va a desencuadernar. La viuda y los hijos se han pasao. ¡Lo que es la vida, Mari!"
- "Ella aún está buena. Ésa, dentro de dos días está ajuntá con el primero que se le ofrezca".
- "Era luchador A él le debemos el sueldo y las mejoras que tenemos, porque los demás no hicimos nada".
- "Sí, pero no sabía vivir, porque con su sueldo, y tener esa mierda de coche. Y,  siempre hablando de dignidad y de que teníamos que salir de la mierda que nos envolvía. Cómo si la dignidad diese de comer. Era un paliza, las cosa como son, Mari".
- "¡Es verdá!"
Y, yo, el que suscribe, pensando en culos: “¡Qué difícil es encontrar un buen culo en los entierros! Sin embargo, la nieta, con sus dieciocho años ¡Jolín! también tiene ´pistoleras´. Y la viuda, con ese jarsé que le marca tanto las tetas, si parece que los pezones vayan a abujerearle la lana de un momento a otro. ¡Anda, anda, aquella cuarentona esta jamona. ¡Cagon___s, me ha salido un pareado! ¡Huy, perdón que estoy en el cementerio!”


EL BOBO DE KORIA

Escritor novel: profesión de alto riesgo

Con lo bien que iban las cosas, el futuro tan prometedor que se abría ante mí, y de que manera se fue todo al garete. Yo, que me había preparado a conciencia, que había leído las obras completas de Benito Pérez Galdós, y de Camilo José Cela, además de otros miles de libros, que había asistido a conferencias sobre escritura impartidas por auténticos mequetrefes. Había estudiado filología hispánica, quemándome las pestañas por las noches, a causa de mi trabajo. Lo tenía todo, absolutamente todo preparado y calculado para entrar por la puerta grande de la producción literaria ¿Y que pasó? ...Que todo se desmoronó como un castillo de naipes.

Si amigos, esta es la auténtica historia de un escritor, no fracasado, sino repudiado por todos aquellos a los que yo quería. Ahora maldigo el día en que se me ocurrió por primera vez agarrar un cuaderno y lanzarme entre sus páginas blancas a mancillarlas con mis cuentos agudos y geniales. Porque, vaya por delante que yo, poseo auténtico talento para la escritura, no se vayan a pensar otra cosa. El motivo de mi estrepitoso fracaso es otro que ahora les contaré.

Podríamos decir que yo era una persona normal, vivía con mis padres, tenía mi novia de toda la vida, con la que planeaba casarme en unos años, y trabajaba en una fábrica de automóviles. Todo estaba bien, una vida normalita, sin estridencias, salvo por la particularidad de que yo soñaba con hacerme escritor. Mi entorno familiar y conyugal, como era de esperar, no me tomaban nada en serio, más bien, se contrariaron cuando me puse a estudiar, o cuando acudía a conferencias y cursos de escritura. Aunque en el fondo debían de pensar que se me pasaría la fiebre. Mis padres decían que tenía la cabeza llena de pájaros, opinión que mi novia no tardaba en apoyar, sobre todo cuando venía a comer a casa.
Cuando se cabrearon de verdad, fue cuando un día me planté ante ellos y les comuniqué que me había despedido del trabajo, para dedicarme a escribir libros. Para que se hagan una idea les diré, que mi vecina llamó a la policía, creyendo que alguien había entrado en casa y nos estaba asesinando.
Al cabo de unos días, la cosa estaba más tranquila, y entonces empezaron a apremiarme para que escribiera el “puñetero libro” para ver “si era verdad que ganaría tanto dinero” Les dije a todos durante una comida familiar ante el televisor, que tenía planeado empezar con unos relatos cortos que mandaría a diferentes concursos literarios y revistas. Intenté convencerlos de mis capacidades y de que mi talento, seguro no pasaría desapercibido. Para darme ánimos, yo pensaba en mis autores favoritos, y en sus duros comienzos ¿Y quién era yo para quejarme, si en realidad tenía todo a mi favor?
Así que lleno de optimismo, un buen día, encerrado en mi habitación, empecé a escribir. Estaba tan enfebrecido que solo salía para picar cualquier cosa, ir al baño, y hablar por teléfono con mi novia, quién por cierto, tenía un cabreo de aúpa, porque no la sacaba a pasear. Así pasaron dos semanas, al cabo de las cuales tenía preparados dos excelentes relatos de corte detectivesco, depurados, corregidos y a mi entender perfectos.

Al día siguiente de terminar, me duché, me afeité, me puse mi mejor ropa y salí de casa con la intención de fotocopiar el manuscrito y repartirlo entre mis allegados, convencido de que caerían a mis pies rendidos. Hice copias para mis padres, mis suegros, mi novia, mis hermanos, que no vivían en casa, y mis amigos. Pensaba que una vez pasada la primera prueba, llegaría el momento de registrarlos y enviarlos a diferentes editoriales, convencido de que no tardarían en ponerse en contacto conmigo.
Resulta que esos días, mi novia, estaba ocupada con un trabajo temporal que había conseguido, así que decidí irme a pasar unos día con mi tía, que vivía en el pueblo, así les dejaría tranquilos para leer y asimilar el impacto y la estupefacción que de seguro les iba a provocar la lectura.
Plenamente satisfecho conmigo mismo, agarré el tren con dirección al campo, decidido a preparar una vuelta triunfal.

Cuando la semana llegó a su fin, volví a la ciudad, estaba nervioso, pero al mismo tiempo exultante. Como era domingo y me pillaba de paso, me propuse pasar por casa de mi novia. Al llamar al timbre y decir mi nombre, me pareció escuchar un grito, algo así como: !No...Antonio, no! Antonio era mi suegro, al que por cierto veía a través del cristal de la puerta cruzar el zaguán con un palo en la mano, que nada más abrir la puerta estampó en mi cabeza. Me caí al suelo de espaldas y me protegí como pude de la lluvia de palos que se me venía encima. Entre los gritos y el jaleo, pude llegar a entender algo de lo que decía mi suegro. Lo resumiré un poco para no cansarles: !DE MODO QUE MI HIJA ES UNA GOLFA Y TE PEDÍA QUE LE HICIERAS ESAS GUARRADAS! !ASÍ QUE SOY UN FACHA Y UN PUTERO! !Y MI MUJER UNA BEATA! Como pude, tropezando, arrastrándome por el suelo, conseguí escapar de allí, apaleado como un perro. La última frase que logre entender fue algo así: !COMO TE VUELVA A VER POR AQUÍ TE MATO...GOLFO CABRÓN! ¿Qué había pasado? ¿Cómo pudo ocurrir aquello? Si en palabras de mi suegra, yo “era el hijo que toda madre quería tener”
Llegué a casa con la ropa destrozada y magullado, las sospechas que fui rumiando por el camino se confirmaron: Mis padres no me apalearon, pero tenían mis cosas preparadas junto a la puerta. Sin darme turno de réplica, me echaron de casa. Llamándome ingrato, descastado y nuevamente cabrón. !ah! También añadieron que diera gracias de que no me denunciaran por injurias, después de haber escrito lo que escribí sobre ellos. Ahora lo entendía todo, los relatos...
El protagonista de mis relatos se parecía bastante a mí, su chati, se parecía demasiado a mi novia, mis padres también eran muy similares, y todo el entorno de los cuentos era bastante similar al mío, con la salvedad de que el prota, además de sagaz, era inteligente, ligón, y un triunfador salido de un entorno mediocre como el mío.

Mis hermanos y mis amigos tampoco quisieron saber nada de mí.
Ahora vivo en otra ciudad, repudiado por los míos. Tengo un trabajo de mierda en una fabrica infecta y malvivo en una pensión de mala muerte, en un barrio decadente.
Dejé de escribir, juré que no volvería a coger una pluma nunca.
Me emborracho siempre que puedo y mis novias son de pago. Vivo al día, sin complicaciones, empeñado en olvidar. Aunque no hay un solo día en el que no me pregunte: ¿Cómo lo hacen ellos? Los escritores de éxito, ¿Cómo hacen para que nadie se moleste por lo que cuentan? Por sus fantasías, invenciones...¿Cómo lo hacen? A lo mejor la respuesta es esa: porque son escritores de éxito.

Les dejo, que tengo que ir a echar la quiniela...



el reverendo Yorick

SUCESOS:



UN HOMBRE MUERE DE UN EMPACHO DE HONRADEZ


Un hombre de cuarenta años y natural de Madrid se quita la vida, a consecuencia de su inadaptación en un mundo, según sus propias palabras, “terriblemente corrupto”
El hombre, cuyos restos no se han encontrado, mando una carta a diferentes medios, explicando las razones de su suicidio, y demostrando una gran frialdad, dice haberse suicidado de forma que difícilmente se pueda hallar su cuerpo para “ni siquiera en el último momento molestar” De esta forma, la policía después de meses de búsqueda, a petición de su familia, decide dar el caso por cerrado, dando crédito a la carta dejada por el suicida.
En dicha carta, el hombre hace un recorrido por su vida, analizando diferentes aspectos de la misma, y afirmando no haber cometido nunca ningún acto de maldad para sus semejantes, ni siquiera la pequeña falta de haberse saltado turno en la cola del supermercado. Harto de ser el único que se comportaba de esa forma, y después de comprobarlo viajando por el país, y parte del extranjero, buscando personas honradas, el hombre decide por primera vez en su vida, saltarse una norma básica de convivencia y legalidad, como es apurar la vida hasta su irremediable fin, y decide poner fin a la misma. Dice sufrir en los momentos previos fuertes ataques de arrepentimiento por lo que está a punto de hacer, y cree que estos remordimientos le acompañarán durante toda la eternidad.
Las autoridades han mostrado su rechazo hacía este acto, calificándolo como un enajenamiento mental del presunto finado. La iglesia por su parte, recuerda a la población que el suicidio es un acto que está fuera de la ley de Dios, y que los que lo practican, son condenados por éste, por arrebatar una vida que no nos pertenece.
El alcalde de la ciudad, hizo unas declaraciones en la televisión, asegurando estar muy dolido, porque haya personas, que amén de mentirosas, hagan sufrir a la comunidad por su comportamiento irresponsable, y lejos de achacar el acto a una enajenación mental, insta a la población a denunciar y despreciar a cualquiera que manifieste su intención de quitarse la vida en un acto de egoísmo y maldad.
Del mismo modo afirma que la aseveración de que no existen personas honradas, es totalmente falsa, y que cualquier ciudadano que se levanta temprano para acudir a su trabajo, que paga sus impuestos y ejerce su derecho al voto, tiene ganado el cielo, y demuestra un comportamiento cívico y honrado. También dijo que “el olvido es lo mejor que merecen estas personas” y a continuación paso a invitar a toda la ciudad, a participar en las fiestas patronales que empezarán el próximo fin de semana.


Ha informado Lucrecia Borgia...la otra.

CONFUSIÓN


No soy de antemano
quién digo ser
pero aun creyendo lo que digo
me pierdo sin querer saber

me disfrazo de otro
me camuflo de mí
huyo en redondo
orbitando mi piel

me percato de golpe
todos hacen igual
nadie es ni quiere ser
quién debería ser

si no somos ni seremos
¿Quién será?
¿Quién propone los disfraces para tanto ser?
el ser y la nada se prestan a converger
a cogerse de la mano en el carnaval

que el pensador actúe rápido
si sabe quién es
antes de que la confusión se ocupe de él
y se pierda creyendo
que él también sabe ser quién dice que siempre fue


Rafa Becerra 

Teología política




La creencia en Dios es producto de la miseria humana. De ahí que uno la comprenda, aunque no la comparta. Toda creencia religiosa está orientada a mantener esa miseria humana que la engendró y a sus administradores. Muchos estafadores viven de eso, de la miseria, muchas instituciones, muchos negocios, muchas ONGs, muchos programas de televisión, y todas las iglesias...

Manuel Blanco Chivite



Contaba mi padre la anécdota, de que cuando hizo el servicio militar, allá por finales de la década de los cincuenta, el comandante “Pater” (El cura en el argot militar, normalmente oficial o jefe) le preguntó que cuantos dioses había. Mi padre, en la candidez de sus años, y probablemente llevado por sus numerosas lecturas, se vio en la tesitura de demostrar al cura sus conocimientos religiosos, y comenzó a enumerar todos los cabecillas de las religiones monoteístas. El “Pater” por lo visto lo mandó callar de un grito, probablemente lo insultó, e inmediatamente le dijo que Dios solo había uno, y que la única religión verdadera era la cristiana. El hereje de mi padre, claro, no iba a salir de aquella de rositas. Fue arrestado, y además enviado a las clases para aprender a leer y escribir.
Mi padre solo había acabado unos estudios básicos, pero era un empedernido lector, y además dotado con una preciosa caligrafía.
Estando en aquellas clases, se acercó por allí un día el jefe de la región militar, a ver como progresaban los “analfabetos” El profesor, que no era tonto, le dijo a mi padre que saliera a la pizarra para escribir unas frases. Seguro que el pobre chusquero, soñaba con un ascenso, o con una medalla. El caso es que cuando el supuesto iletrado comenzó a dibujar sus hermosas letras en el encerado, al Teniente Coronel, se le pusieron los ojos como platos, y dirigiéndose al sargento le espetó: -A este no le habéis enseñado vosotros aquí ¿no?
El sargentillo debió de tragar saliva, y confesar porque aquel soldado acudía a sus clases. Después de aquello mi padre ya no volvió a aquel aula.

Cuento esta anécdota para hacer hincapié en el empecinamiento fervoroso del cura, y en la respuesta del soldado sobre las diferentes religiones.
Hoy día pueden nombrarse con tranquilidad, y no es extraño que diferentes religiones convivan más o menos en algunos lugares. Incluso diría yo, que hay una religión que está por encima de todas las demás desde el principio de los tiempos, pues es fruto de la codicia humana. ¿A alguien le queda alguna duda de que la economía y el dinero no formen parte del panteón de los alabados?

Con una liturgia y organización similar a cualquier culto, se estructura en un deseo febril del manejo del dinero y del poder que este conlleva, tanto el físico como el virtual. Son legiones de obispos, sumos sacerdotes, acólitos, monaguillos y visionarios con la misión insaciable de acumular riquezas y de convencer a los incautos de las virtudes de la especulación y el ahorro.
Sus templos: bolsas y sedes bancarias que compiten en tamaño y grandeza con catedrales y mezquitas. Sus discursos plagados de miedo al futuro sino te conviertes en inversor o ahorrador. Todo para que el dinero se mueva y alimente el hambre insaciable de sus creadores. Las organizaciones políticas de todos los países han derivado hacía este Dios y toda su lógica está dirigida a conseguir más dinero, más poder, en la pirámide imaginaria que corona un ídolo cubierto de oro. La doctrina capitalista se enseña como catecismo en las escuelas y en la calle. Los niños penitentes acuden a sus huchas, y la satisfacción del peso de las mismas los llena de placer.
Por debajo, y atrapados en sus manos permanecen los otros dioses como marionetas, con sus paraísos para idiotas y sus valhallas. Los centros comerciales iluminados, los restaurantes caros, los vehículos de lujo. ¿Quién quiere andar por un bosque desnudo comiendo maná? Pudiendo esnifar cocaína de primera calidad en el vientre terso de una muchacha. Éste es el verdadero paraíso para las legiones de seguidores que adoran el dinero y cuyos templos de cartón piedra se alzan majestuosos.

¿Pero? ¿Y los herejes? Están. Como siempre estuvieron, perseguidos y con la amenaza de la denuncia y la exclusión. Supervivientes aciagos condenados a portar calderilla en el submundo en el que viven, sin propiedades ni riquezas, intercambian menudencias y reciben gratitud a cambio. La hacienda pública, como el tribunal de la Inquisición los persigue, en busca del cobre renegrido de los céntimos no declarados. Molestan, apestan, aunque son necesarios. Son los únicos que siguen ahí agarrados a la tierra y a los pocos frutos que esta pueda dar para alimentarlos sin estridencias, para no ser oídos y así quizás olvidados crezcan lejos de los dioses, los de carne y los de barro, a salvo de sus mentiras y promesas, y con la placidez que da saber que un día morirán y alimentarán una tierra en la que descansarán hasta el fin de los tiempos.

En esta realidad pasamos nuestros días. Muchos creyendo que son ateos o agnósticos sin pensar que como el que más portan los doblones delatores en los bolsillos.
Dan risa esos pequeños actos de rebelión de muchos que siempre dicen: - Yo no voy nunca a la iglesia. Pero si que van a diario, cada vez que pisan una sucursal bancaria, o hacen uso de las inocentes tarjetitas. Así que...La religión global ya está aquí, desde hace mucho, y tiene visos de quedarse mucho más.


El reverendo Yorick.

acontecimientos

La niña se frota la mejilla dolorida mientras mira a su madre que la recrimina por lo que acaba de hacer. Ella intenta entender lo que le dice, pero más que arrepentimiento por algo que no ve de la misma forma, lo único que puede sentir es odio. La mira fijamente, sujetando las lágrimas a duras penas, con el rostro endurecido. Esa mujer que tiene delante ¿Quién es? piensa la pequeña, se pregunta si es la misma que por las noches la tapa en la cama y le da un beso de buenas noches, con una sonrisa. ¿Por qué le ha pegado? ¿Por qué no es capaz de entender lo que ella hizo? Y los gritos...
Todo es incomprensible, pero le ha servido para descubrir la cara verdadera del monstruo que tiene delante. Ese que a partir de ahora utiliza un nuevo lenguaje. La pequeña puede llegar a entender que si su madre le ha pegado una vez, por algo que ella no logra entender porqué está tan mal, volverá ha hacerlo. A partir de ahora tendrá que tener cuidado, mantener al monstruo contento, evitar sus enfados, sus gritos, y sus golpes. Y a partir de ahora, ella, tendrá que desarrollar una estrategia para vencer al monstruo. Frotándose la mejilla, por dentro, comienza a sonreír, porque sabe que tarde o temprano acabará con él.

Historias de la guerra

Mi nombre es José Torralba Machado. A lo largo de mi vida me han llamado de diferentes formas: Don José, Pepe, Pepín, pepito. En la historia que les voy a contar todos me llamaban Pepín, salvo mis superiores que se dirigían a mí por mi apellido: Torralba.
En 1937 yo era chófer en el V regimiento en Madrid. Antes de la guerra trabajaba también de chófer en una agencia de transportes con sede en la calle Atocha, pero aquellos días de bombardeos cualquier vida anterior parecía muy lejana. Una tarde al volver de un permiso me llamó el oficial de guardia y me dijo: Torralba, prepárate, que esta noche te vas de viaje, vas a Valencia. Preséntate a las 21.00h. y te daré los detalles. -Si mi teniente. Y prepara el camión. A sus órdenes, le respondí. No me sorprendía el viaje, era habitual, y a Valencia más, pues su carretera era casi la única salida de la ciudad sitiada.
A la hora fijada me presenté, recibí las órdenes, que me citaban a las 23.00h en la "Alizanza de intelectuales antifascistas" Allí me presentaría al teniente Martínez, responsable del convoy. El escrito no decía nada más, y tampoco me importó, aunque el lugar de reunión era bastante inusual.
Aquella noche, llegamos todos tarde, por causa de un bombardeo. Cuando llegué ya estaban allí los motoristas y el coche que serían mi escolta. Metí el camión en el patio marcha atrás y cuando me bajé, estaban todos con cara de preocupación. Al que conocí inmediatamente cuando vino a saludarme fue a Rafael Alberti, (En Madrid le conocíamos todos de oirlo por la radio, y de verle en mítines alentando a los milicianos a resistir) que se alegró mucho de verme y de que hubiera llegado bien, luego me invitó a tomar un café con los compañeros antes de cargar. Los paquetes estaban en el patio, y aunque no pesaban mucho eran bastante voluminosos, altos y estrechos. Alguien dijo que eran cuadros del Museo del Prado, que debido a la cercanía con el mando militar que estaba enfrente, en el Hotel Savoy, era frecuentemente bombardeado. Para mi era una misión más, que después olvidaría hasta hoy.
Una hora más tarde el teniente Martínez daba la orden de salida: dos motos delante, el coche, luego yo con el camión y después tres motos más, éramos el convoy que enfilábamos ya en dirección a Arganda, mientras en la alianza nos despedían con preocupación, Alberti, su mujer (amabilísima) María Teresa León y otros.

El viaje transcurrió tranquilo, pasamos los puestos de control en Arganda, y en varios pueblos más y paramos tres veces a descansar un rato y a repostar, más necesariamente las motos que el camión.
En Requena recuerdo que amaneciendo aun encontramos la cantina de un acuartelamiento abierta, celebraban una fiesta, pues pronto partirían hacia el frente, los milicianos cantaban y el ambiente contagioso hacía presentir un inminente triunfo de la República. Cuesta imaginarse hoy lo equivocado que estábamos todos.
Aproximadamente sobre las 10.00h nos presentamos en Capitanía de Valencia, desde donde un oficial y algunos soldados nos guiaron hasta las Torres de Serrano, donde quedarían depositados los paquetes. Que diferente eran esos días en Valencia o Madrid, aquí la guerra parecía algo anecdótico, en el sentido de que los bombardeos eran escasos en comparación con la castigada capital, que permanecía llena de escombros, edificios derruidos, barrios abandonados y calles intransitables. Hoy día en la distancia, observo lo frívolas y surrealistas que pueden parecer algunas acciones en la guerra. El esfuerzo que se hizo de trasladar aquellos cuadros, cuando podríamos haber estado en otro sitio, tal vez en el frente o la retaguardia, ayudando a las poblaciones que quedaban desvalidas tras los bombardeos.

El hecho de que recordara los acontecimientos de aquella noche, se debe a un documental que vi sobre Alberti, donde el mismo narraba el episodio que abrió mis recuerdos como se abre un grifo.
Al día siguiente volvimos a Madrid con otro cargamento, víveres y material bélico. La guerra continuó y la perdimos, luego vino el exilio y tantas y tantas historias, miedos e incertidumbres.
Hoy, con los recuerdos palpitantes echo la vista atrás esforzándome por recordar los rostros de aquellas personas con las que compartí el horror ¿Cuántos de ellos seguirán vivos aun?
Ahora puede que les cuente a mis nietos que un día llevé a "Las meninas" y al "Emperador Carlos V" en mi camión, y que por unos días convertimos los calabozos de las Torres de Serrano en exquisita pinacoteca, valiera o no valiera la pena.

J.T.

TRUE STORY (I)

                       

En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos,
a los insensibles, y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar
se conquista hoy casi por los mismos caminos por los que se
conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad
de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.
FERNANDO PESSOA

1º TERCIO
Mi abuelo creía en la reencarnación. Según él, me quería, y por eso me exhortaba a desear que en la próxima vida, mi estadía se adscribiese a la especie de los ortópteros, más concretamente al orden Blattaria. He tardado lustros en entender que quizás no estaba equivocado del todo, pues, si creía en la repetición de la vida como una maldición. mi predecesor debía pensar que mi vida otra fuese lo menos onerosa posible. Por eso he dejado de pensar que las atribulaciones de Gregorio Samsa eran injustificadas puesto que La Metamorfosis fue  para mejor.

2º TERCIO

Gritos en el piso de arriba.
Dos mujeres: ¡Ya empieza! ¡Todos los días, lo mismo!
Gritos en el piso de arriba increpando ¿a quién?
Dos mujeres: ¡A la misma hora todos los días! ¡Es odioso, el tío!
Un hombre: Dan ganas de llamar a la Policía.
Dos mujeres: ¡Es todos los días a la misma hora! ¡Pobre mujer!
Los gritos e imprecaciones eran a los gatos con los que vivía el emérito viudo

-Un padre le ha puesto a su hijo Ganímedes.

-“Has tenido otro niño. Un nuevo bastardo -por vástago- en la familia”.

-“Ahora me pagan 960 leuros”.

-“De las antiguas pesetas”. Las pesetas no son modernas ni antiguas, son pesetas.

-“Me gustaría tener una niña, luce más”.

-¡He encontrado un taxista que no habla de fútbol!

A través del móvil:
-¿Qué haces, Vane?
-Estoy cagando…
-¡Que suerte, hace seis días que no voy al váter!

"Lo primero que quiero hacer es ducharme y dormir, sobre todo dormir" Salvador Bixquert se ha pasado cinco días apostado en la cola del estadio de Mestalla para ser el primero de la cola que le permitiera comprar una entrada para la gran final de París. Bixquert, camarero de 28 años, consiguió tan preciado objeto. Se llevó dos localidades... "Una para mí y otra para mi jefe, que se ha portado muy bien".
Esta odisea también la han vivido varios miles de seguidores del Valencia que han pasado varios días apostados en las inmediaciones del estadio, de no recuerdo que año.

TERCIO DE ALIVIO ( En el cante jondo, es el último tercio de algunos palos jondos en el que el cantaor sale por otro cante más liviano para relajar la tensión del anterior)

Hay un tonto en Valencia, que cada vez que me ve, me exhorta a rezar como al resto de los peatones. Tengo que confesar, que al principio me sonreía con piedad y hasta con desprecio. Ahora, he seguido sus consejos y... da resultado. Sí, da resultado. Creedme. He vuelto a rezar y hasta a "jincarme" de rodillas para orar con devoción. He reaprendido El Credo, El Ave María y hasta la loa a la  Virgen de las Nalgas Hermosas...  Si para los rezos te apoyas en un rosario de cuentas de cagarrutas de cabra: mano de santo, oyes


EL BOBO DE KORIA

VÍSPERAS DE ELECCIONES



!Evohé! !Evohé! !Albricias! !Aleluya! ACTUEMOS, el partido político que gusta a todo el mundo. !coño! Si hasta hay antiguos miembros de la CNT.
!Vamos a echar a estos hijoputas del PEPÉ! Me dice el punki del barrio, el de toda la vida, el de: !No hay futuro! Y: !Todos a la mierda!
Le escucho en silencio ¿A que me suena todo esto? Vocifera ante mi cara: Vamos a sacar una ley para que no se perpetúen en el poder, y otra para que no vivan toda la vida del cuento, y otra que cree comisiones de investigación, y tomaremos el control.
Si, eso, y otra para que todos vivamos felices y comamos perdices. Le suelto.
!Oye! Conmigo no te pases, que siempre estás igual.
Sí, sí, siempre estoy igual, siempre con lo mismo, con que no me creo nada, y no caigo en trampas populistas, que muchos todavía no me han perdonado que al final, en otras ocasiones tuviera razón. Siempre jugando con las ilusiones de los pobres, y estos, deseandito una vez tras otra, de que vengan otros nuevos y les tanguen nuevamente.
-Oye Cirrosis, ¿Tú has oído eso de los mismos perros con diferente collar? Anda no te cabrees pide otra birra que ayer curre de stranji y tengo guita. A lo mejor está mal que te lo diga, a ver si me vais a denunciar...!Que te follen! Ya te lo creerás ya...Y donde está esa birra ¿Quieres un tirito de speed? !No coño! Que la política es muy seria... Oye, tú te la estás buscando ¿Eh?
Si joder, lo de siempre, me la ando buscando.

Me piro del bar. Las calles desiertas. Bueno casi, allí hay uno meando en un rincón, se tambalea, a lo mejor también sueña con que otros vengan a arreglar las cosas por él. Mira los federalistas de la primera república ¿Dónde están enterrados? Bueno de eso hace mucho tiempo. !Vamos a echar a estos hijoputas del PEPÉ! ¿Y esto, donde lo he oído yo antes? !Ah sí! Los colegas gallegos y su lema: !Hay que Botarlos! !coño! Que vinieron a mi casa enmedio del monte a convencerme de que debía ir a votar, como en la peli aquella del sr. Cayo. Efectivamente los botaron, salió un tripartito, que lo jodieron todo de tal forma, que a las siguientes elecciones el PEPÉ volvió arrasando. Y ahora los listillos estos de ACTUEMOS. Que tragaderas tenemos !joder! Cuando coño nos vamos a enterar que con las reglas de su juego, nosotros no podemos ganar nunca, que no se trata de eso, que noooo...
Mira tú, allí otro bar abierto. ¿Qué hago? ¿A que me aparece allí el Cirrosis otra vez? Dándome la brasa con su rollo de proletario iluminao.
Uff! Me piro, a ver si este puto calor me deja dormir algo, y mañana cuando me levante, ya han ganado los de ACTUEMOS. Y han cambiado todo de una vez. Luego, verás, seguro que el cabrón este del Cirrosis se queda frito y tampoco va a votar, si a lo mejor no tiene ni DNI.
Ale, ale, hasta mañana. Estoy seguro que pondré la tele y saldrá un cartel que diga:
!Bienvenidos a un mundo nuevo!

Vaya tela, mejor me voy al bar, todavía estoy demasiado sobrio. A ver si hay alguna chati y me invita a una copita, Abur....¿Dónde votaba yo? !hip, hip, Hurra!

a Marro.