Jaime de Andrade



Por si no fuera suficiente “cruz” tener que aceptar a la fuerza: la supremacía de un señor y su ejercito, la imposición de su iglesia reinterpretada, su presencia irremediable en cualquier acto propagandístico, sus patéticos discursos, la persecución de sus fantasmas, su imagen esperpéntica alejada, de cualquier majestuosidad griega o simplemente humana, su voz de clarinete cascado, su familia repugnante, su mundo repugnante, su exigua inteligencia y lo incomprensible de su triunfo.
Sus incongruencias gubernamentales, dando lecciones de economía, de como se estructura una sociedad caprichosamente, imponiendo su criterio, desde el miedo, desde cuyo balcón gobernó a placer durante muchos años, amputando el crecimiento natural de varias generaciones, que educadas en esos años, perpetuaron equivocadamente las ideas de un loco y sus compinches hasta nuestros días.

De aquellos primeros años de dictadura, queda plasmada cinematograficamente una de sus “genialidades” Seguramente, inspirado por sus amigos alemanes, y el aparato propagandístico que éstos desplegaban para dar consistencia a su tercer Reich. Nuestro pequeño salvador, tuvo una idea, que me imagino haría las delicias del mojoncillo parlante, durante meses, haciendo bromas sobre su ocurrencia, y creyendo sin duda, que su esfuerzo educador, tendría su recompensa (Véase, el corto recorrido de su inteligencia, si pensaba que con estas burdas imbecilidades, podría someter y convencer al país al que acababa de destrozar, tres años antes)

El amigo, se saco de la manga, un guión cinematográfico, de corte autobiográfico, lleno de soflamas, de frases rimbombantes y de estupideces fundamentalistas, que acaban provocando nauseas, desde el tercer minuto de metraje. Huelga decir, que la película en cuestión se titula: Raza. Un burdo intento de justificar la carnicería, y de paso de esperanzar un futuro que se presentaba bastante negro, pero que de la mano viscosa del dictador, su mano, todos llegarían a buen puerto, en aquel barco desvencijado llamado España.

Vista hoy día, la película hace palidecer por su baja estofa moral, y por la ausencia de inteligencia. El grado de patetismo alcanzado por este ser infame y su cohorte de buitres y anodinos, tiene pocas escalas donde medirse.
A veces, produce risa, cuando algún líder dictador muere, (Corea del Norte, por poner un ejemplo) Y ves a todo el pueblo en la calle, derramando lágrimas, por el fin de un ser que se ha dedicado toda su vida a imponer y reprimir a toda la población. Es fácil pensar, en que ese pueblo es estúpido, que son infantiles, y que tienen lo que merecen... En esos momento, sería interesante echar la vista atrás sobre nuestra propia historia, y ver entonces, que diferencia hay entre lo que hoy vemos y lo que ayer hicimos.


Yorick.

No hay comentarios: