REBELDES, NI PUTAS NI SUMISAS
GEMMA LIENAS
16 enero de 1951
No hace aún ni
treinta años, las leyes de España, bajo la dictadura franquista, castigaban el
adulterio femenino con tres años de cárcel.
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Las
políticas de conciliación deben desvincularse delo que han sido los roles de
género y permitir que tanto hombres como mujeres puedan tener los mismos
derechos y las mismas obligaciones en cuanto a la vida familiar y laboral.
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Me
pregunto qué pasaría si cada semana apareciera en los medios de comunicación
una noticia explicando el asesinato de un hombre a manos de su pareja
sentimental. ¿Alguien puede imaginar cómo se turbaría la sociedad?
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La
misoginia, la desvalorización delas mujeres, continúa presente a primeros del
siglo XXI. Solo hace falta leer las opiniones de algunos columnistas…
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¿Cuánto
tardaremos las mujeres occidentales en rebelarnos contra esta tiranía? El velo
obligatorio de las musulmanas me parece terrible, pero la cárcel que los
modelos occidentales imponen a nuestros cuerpos no lo es menos. ¿Cuándo nos
decidiremos a rehusar el velo occidental?
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Y
es que aún es habitual que, cuando una mujer ocupa un lugar de poder, haya
asumido como propios los comportamientos, las ideas, los tics de los hombres.
En caso contrario, lo más probable es que no alcance su meta.
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Otra
vez más, leyendo las conclusiones de algunos católicos, se me sálenlos ojos de
las órbitas. ¿Cómo pueden estar seguros de contar en su haber con el monopolio
de la ética? ¿Cómo pueden tener la feroz convicción de que los valores o son
suyos o no son?
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Una
persona, sea católica, judía o musulmana, puede creer en aquello que cree con
tanta intensidad como quiera. Lo que no puede pretender es que sus creencias
sean lavase para organizar la sociedad.
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“Con
o sin religión, siempre habrá gente buena haciendo cosas buenas, y gente mala
haciendo cosas malas; pero para que la gente buena haga cosas malas, se precisa
la religión”.
STEVEN WEINBERG, Premio Nobel de Física
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EL BOBO DE KORIA (RECOPILADOR)
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